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miércoles, 28 de enero de 2015

ENTREVISTA CON LA DOCTORA ELENA ALVAREZ BULLYA (GENETISTA MOLECULAR, MEXICANA) SOBRE LOS TRANSGENICOS. PARTE 4.

"Los transgénicos son una bomba atómica con vida propia"

La doctora en genética molecular Elena Álvarez-Buylla batalla en contra de los cultivos genéticamente modificados: "Somos sujetos de un experimento global, sin control ni consentimiento", asegura
Este riesgo "sólo se justifica por las ganancias privadas de las grandes corporaciones", afirma

La doctora en genética molecular, Elena Álvarez-Buylla, crítica con los transgénicos.
La doctora en genética molecular, Elena Álvarez-Buylla, crítica con los transgénicos.

  

Fue una bomba. Una prestigiosa revista publicó en septiembre de 2012 un estudio del francés Gilles-Eric Séralini que relacionaba el consumo de maíz transgénico con la formación de tumores. Un año después, la revista que publicó el trabajo le exigió su retirada. Ese desacreditado trabajo ha acentuado las suspicacias sobre las sentencias definitivas a favor o en contra de la modificación genética de semillas. En España las voces discrepantes se relacionan con ambientalistas mientras que los apoyos a esta tecnología se ligan a científicos.
La mexicana Elena Álvarez-Buylla se sale de ese modelo. Y está orgullosa de ello. Doctora en genética molecular y coordinadora del laboratorio de Genética Molecular del Desarrollo de la Universidad Autónoma de México –y con 106 publicaciones científicas a sus espaldas– no esconde su batalla personal contra estos cultivos.
Hay analistas que aseguran que hay un consenso internacional científico sobre los transgénicos, que no existen diferencias entre unos alimentos y otros...
Es totalmente falso que los transgénicos sean iguales a los silvestres. Hay evidencias que indican que, por ejemplo, la soja transgénica es nutricionalmente distinta, además de que la mayoría se rocía con grandes cantidades de glifosato –un agrotóxico– que penetra en las células y es nocivo para la salud. Y nos lo estamos comiendo. Estamos siendo sujetos de un experimento global sin controles y sin consentimiento, el experimento de una tecnología incipiente y a la vez obsoleta que, por razones científicas, tendría que ser suspendida.
¿En qué sentido?
Teniendo en cuenta los datos científicos y el puro sentido común, los organismos transgénicos no pueden ser iguales a los no transgénicos. Es una falsedad asegurar que un organismo puede ser equivalente después de que le introduzcas un solo transgen. Una pequeña perturbación en sistemas complejos, como un ser vivo, tiene consecuencias que no se pueden enumerar. Y mucho menos predecir las consecuencias en las interacciones con otros genes y la síntesis de muchas sustancias. El efecto de un gen (o un transgen) depende no sólo de sí mismo, sino de sus interacciones con otros genes y proteínas, y de la interacción del organismo transgénico con el ambiente.
¿De qué tipo de consecuencias habla?
Hay plantas que presentan moléculas distintas, no asociadas al gen producido sino a otros genes, los que se han alterado a su vez por esta modificación. Pero, además, el maíz o la soja están incorporando a sus células el herbicida al que son resistentes por la modificación genética. El glifosato –está probado– es un teratógeno (que produce malformaciones en el feto) y es posiblemente cancerígeno. Las plantas resisten ese veneno y lo incorporan, por lo que pasa a la cadena alimenticia.
¿También hay consecuencias para el medio ambiente?
Basta con que les vayan a preguntar a los agricultores americanos cuánto se están gastando ahora mismo en controlar las supermalezas que han crecido en las explotaciones de transgénicos que, después de muchos años, se han hecho resistentes al glifosato, al herbicida. Los organismos evolucionan y ya hay variedades de maleza que aguantan los herbicidas. Ahora amenazan con transgénicos que resisten a múltiples agrotóxicos; algunos aún más tóxicos que el glifosato.
Es totalmente falso que no haya diferencias entre un alimento transgénico y otro que no lo es

¿Por qué defiende que se trata de una tecnología inútil?
La llamo pseudotecnología. Las variedades que comercializan las corporaciones se obtienen por ensayo-error. Es como si al vender un coche dijeran: 'Prueba este... Ah no, no va. Toma otro'. Se eligen las porciones de ADN que se quieren inocular en la planta y se colocan en diversos puntos de la cadena de ADN. Luego se ve cómo se desarrollan los ejemplares en el laboratorio, qué efecto ha tenido. ¿Cómo se analizan las plantas? A ojo. No con un estudio metabólico exhaustivo que sí podría revelar alteraciones aunque no estén, en teoría, implicadas en el gen que se ha modificado. Porque las redes que hacen interactuar los genes de un organismo son muy complejas. No son corto y pego, y ahí se queda el efecto. Rebotan por donde nadie se imagina.
¿Entonces qué es lo que sale de los laboratorios?



La empresa selecciona lo que quiere en esas condiciones de laboratorio. Desarrolla una línea para vender, la diferente de la silvestre. Pero los genes se mueven en el polen a miles de kilómetros de distancia. Por eso lo que se haga en España afectará a los vecinos. Lo que se hizo en EEUU ya contaminó el centro de origen del maíz mundial, que está en México. El polen viaja y hace germinar con su gen transgénico.

El contexto alrededor y las interacciones de esas plantas son ya diferentes. Con lo que las plantas que contengan el gen modificado por la empresa ya no serán como cuando se han producido en el laboratorio. Las hijas de esa planta llevarán ese transgen. Se irán acumulando transgenes. Está demostrado que no se pueden parar y controlar. Los transgenes se mueven y se acumulan en las razas nativas de los cultivos.



Tal y como usted lo plantea, es una 'contaminación' imparable.


La propia industria ha reconocido que lo poderoso de esta tecnología es que se va a implantar sin esfuerzo y cuando la gente se dé cuenta ya no va haber nada que hacer. Las secuencias genéticas patentadas se acaban acumulando en los cultivos originales. Y entonces, las empresas podrían hasta demandar a esos agricultores por utilizar una variedad sobre la que tienen una patente de exclusividad. Aunque sea el maíz nativo que esté contaminado.

De hecho, cuando se compra semilla transgénica estás obligado a destruir lo que no utilices en la cosecha. El único que tiene derechos sobre la reproducción de vegetal de esa semilla es la corporación. No se puede ni utilizar las semillas obtenidas con la cosecha.

¿Usted asegura que se asumen riesgos sólo para favorecer el negocio?

Claro. La gente está siendo sujeta a este riesgo público a favor de las ganancias privadas. Porque eso es lo único que hay detrás, de verdad. Existe por razones de lucro. ¿Queremos tirar la bomba atómica a ver qué pasa? Esto es una bomba atómica pero con vida propia. Es una contaminación que va atener su propia dinámica evolutiva y a los responsables de este crimen contra la humanidad no se les va a poder pedir cuentas.



¿Por qué?

Pues de entrada porque no se está etiquetando en la mayoría de los países latinoamericanos ( Nota: En Europa sí en el caso de que sea para alimento humano directo, aunque el 100% de los piensos están etiquetados como transgénicos porque hay tanto maíz importado –la mayoría transgénico– que los fabricantes han optado por decir que todo es transgénico).



Estamos en un mundo al revés donde la ciencia dominante, la ciencia del reduccionismo, muy obsoleta en el contexto actual pero con mucho poder económico, está validando con un traje falso en términos científicos una tecnología peligrosa y ambientalmente insustentable.


¿Usted niega los efectos beneficiosos de los transgénicos para aliviar el hambre en el mundo?

La realidad son grandes extensiones de soja transgénica resistente a glifosato. Grandes explotaciones de monocultivo. No hay que desenfocar. No hay que dejarse llevar por ese engaño. Por ejemplo, el arroz dorado que se ha introducido en Asia con un gen para dotarle de una vitamina de la que son deficientes los niños y que provoca ceguera. ¡Pero los niños son deficientes en esa vitamina porque no comen! Y para solventar la deficiencia tendrían que comer kilos de arroz dorado. Eso es irreal. Mejor unas verduritas. Desde un punto de vista tecnológico, científico y social se necesita solventar el problema de reparto de alimentos, no cultivar el arroz dorado que es sólo para hacer propaganda a favor de los transgénicos.

Son muchas las voces que defienden que es una tecnología extendida y eficiente. 



Existe un mito conveniente: si ya están en todos los lados, y no hay remedio, ya no podemos hacer nada. Desde el punto de vista de resolución de los problemas agrícolas del mundo, los transgénicos han aportado cero. Los han empeorado. Si es una tecnología que no resuelve los verdaderos problemas y tiene riesgos…. ¿para qué se apoya? El que cada vez se coma más comida chatarra no quiere decir que sea buena.

¿Por qué hay cultivos modificados genéticamente y otros en los que esta tecnología no se aplica?
Por el negocio. Que está en la soja y el maíz. Existen transgénicos de arroz, pero los japoneses están cuidándolo muchísimo para que no se extienda porque es la base de su alimentación. También hay berenjena, tomate… pero el negocio está en la soja y el maíz.



¿Y el trigo?

Que no haya trigo transgénico es uno de los argumentos que demuestran que sí se sabe que hay consecuencias con estos cultivos. ¿Dónde se come trigo? En Estados Unidos, Europa y Canadá. ¿Dónde está la gente más rica? El trigo está muy cuidado. Sería facilísimo modificarlo pero la gente del Primer Mundo no está dispuesta a tener en su mesa trigo transgénico todos los días. Sí que en los laboratorios lo modifican en experimentos… pero como propaganda. Está protegidísimo. Y claro que hay problemas de plagas y demás con el trigo pero se resuelven de manera más inteligente que con transgénicos.



España se ha quedado sola en el mundo de los transgénicos en Europa. ¿Tiene explicación?


Las empresas tienen mucha influencia con los gobiernos pero las poblaciones de Alemania, Francia o Gran Bretaña tienen un rechazo público muy fuerte a los transgénicos…. ¿y dónde se mantiene el acuerdo de negocio sin motivo tecnológico o humanitario? En España.

FUENTE: eldiario.es

VER EN EL  APARTADO COSAS QUE AFECTAN NUESTRA SALUD  LA ENTRADA SIGUIENTE DEL TEMA: "LISTA DE ALIMENTOS TRANSGENICOS EN MEXICO."

martes, 27 de enero de 2015

LA FALACIA DE LOS ALIMENTOS TRANGENICOS. PARTE 3.


Alimentos transgénicos.


Tomates con genes de pez para resistir el paso del tiempo, sandías sin pepitas, melocotones con sabor a uva... No se trata de ciencia-ficción. Estos y otros alimentos transgénicos o manipulados genéticamente forman ya parte de nuestra dieta o lo harán muy pronto y, aunque existan serias dudas sobre su efecto sobre la salud, podemos encontrarlos en cualquier supermercado. En España, el Congreso de los Diputados rechazó, una iniciativa parlamentaria que pretendía imponer una moratoria a los transgénicos. Por tanto, estos productos seguirán cultivándose libremente y estarán en el mercado sin ningún etiquetado que lo identifique. Según fuentes del ministerio de Agricultura, no hay obligación de hacerlo cuando el nuevo gen no pueda ser identificado, lo que ocurre en la mayoría de los casos. Esta identificación se complica aún más, según la asociación ecologista Greenpeace, ya que las semillas de una planta pueden extenderse a otros cultivos y ocasionar alteraciones en el ADN de plantas de la misma especie.

Gran Bretaña ha retrasado tres años los cultivos transgénicos, entre ellos el de colza. En España se introdujo el primer maíz transgénico hace unos años. Miles de kilos de este maíz ya están en nuestras despensas. Un maíz que, por su potencial riesgo, según Ricardo Aguilar, portavoz de Greenpeace, está prohibido en otros países.
Lo mismo sucede con el algodón transgénico. La Unión Europea ha rechazado recientemente
la solicitud española de cultivar dos tipos de algodón alterado genéticamente por Monsanto, la multinacional líder en biotecnología. Estos cultivos habían sido rechazados por el Parlamento Europeo, para quien suponían "un claro riesgo para la salud". Aunque en España se consiguieran prohibir estos y otros cultivos, nada impediría que se importaran de otros países. Hace nueve años se tenía que haber firmado un protocolo regulador se estos productos, de acuerdo con el Convenio sobre Biodiversidad aprobado en Río, pero media docenas de países, frente al criterio de 132 hicieron fracasar la Cumbre de Cartagena de Indias (Colombia). Estados Unidos, que controla el 90% del mercado, se opuso, con lo que los intereses de la industria han prevalecido sobre los de la salud y el medio ambiente, según han denunciado diversas ONGs.En todo caso, la industria productora de organismos transgénicos cuenta con poderosos aliados, y no sólo en el gobierno de Estados Unidos. Nada menos que la ONU, en concreto la FAO, encargada de velar por la agricultura y la alimentación en todo el mundo, ha declarado recientemente que la biotecnología -prefiere este término al de manipulación genética- es un "instrumento poderoso para alimentar a una población mundial creciente". Este organismo señala que en este año 2002 se pueden llegar a casi 7.300 millones de habitantes en el planeta y la mayor parte, 6.200 millones, vivirán en el Tercer Mundo. Esto obligará, según Monsanto, a que para fechas próximas sea necesario producir un 75% más de comida.




La ONU y los laboratorios impulsores de la manipulación genética coinciden en sus predicciones, así como en proponer alimentos transgénicos como solución para un mundo superpoblado. Sin embargo, este argumento es rebatido por ONGs como Greenpeace, que lo consideran "ridículo". Para el portavoz de esta entidad, "es vergonzoso que se quiera utilizar el hambre como excusa para fabricar estos alimentos. Si fuera verdad, los países del Tercer Mundo serían los más favorables a ello, pero han sido los que más se han opuesto en Cartagena de Indias. Son los grandes multinacionales las que ganan y se necesita mucha desfachatez para mantener esta postura, sobre todo cuando en la Unión Europea se ponen multas por producir más de los cupos establecidos y se destruyen cultivos".

No es de extrañar que los países en vías de desarrollo sean los más opuestos a los cultivos transgénicos. Miles de agricultores se han arruinado a causa de la producción sintética de alimentos como la vainilla o el azúcar. Las compañías fabricantes de semillas transgénicas parecen buscar la dependencia económica del Tercer Mundo, más que su desarrollo. Amparándose en el GATT, el Tratado de Libre Comercio, que respalda la propiedad intelectual, Monsanto prohíbe a los compradores de sus semillas (un 25% más caras que las normales) guardarlas de una cosecha para otra. En Estados Unidos un ejército de inspectores se encarga de vigilar los graneros y de que se multe a los infractores. En la India, donde la práctica de guardar las semillas es milenaria, los agricultores han protagonizado violentas protestas y han quemado cultivos transgénicos. Para evitar conflictos e incrementar beneficios, Monsanto ha desarrollado la tecnología Terminator, que crea plantas transgénicas estériles. Así se garantiza que el agricultor solo pueda obtener semillas nuevas de la compañía. Sin embargo, el ministro de agricultura indio, han conseguido que se prohíban en su país.

Otro aspecto de la biotecnología, resaltado por la FAO y los fabricantes, es que la aplicación de pesticidas y funguicidas se reducirá gracias a las plantas con resistencia genética a las plagas. "Uno de los cultivos mejorados por Monsanto, el algodón, ha sido protegido genéticamente contra los insectos, lo que ha evitado la aplicación de más de tres millones de litros de pesticidas". Asegura Jaime Costa, director técnico de este laboratorio en España.

Sin embargo, se han encontrado insectos resistentes a las toxinas insertadas en las plantas,

según el experto en cultivos transgénicos Manuel Altieri, de la Universidad de California. También se tiene conocimiento de insectos capaces de encontrar los tejidos menos alterados genéticamente, por lo que, para este científico, la inmunización frente a ellos "está condenada al fracaso". Según Altieri, es imposible controlar que estos animales pasen de un cultivo transgénico a otro que no lo sea y arrasen la cosecha. Otro tanto ocurre con los genes resistentes a virus, que pueden dar lugar a nuevas razas virales más peligrosas; y con los genes que repelen las malas hierbas, que pueden ocasionar supermalezas. "Los cultivos resistentes a los herbicidas probablemente aumentarán el uso de los mismos, así como los costes de producción". Advierte.



Nuevos virus

Las consecuencias para el ecosistema son aún peores. Se han desarrollado plantas con capacidades insecticidas que pueden amenazar la existencia de insectos y hongos beneficiosos e incluso imprescindibles para la planta y para otras especies. Los efectos a gran escala no se conocen todavía con certeza. Las toxinas incorporadas al ADN de las plantas pueden trasladarse al suelo y al agua, afectando a otros organismos vegetales y animales. Las combinaciones genéticas son imprevisibles. Podemos asistir a una nueva variedad de insectos y microorganismos contra los que no existe ninguna defensa. Además, si aparece una plaga, todos los cultivos se ven afectados. Esto es especialmente preocupante en países con ecosistemas frágiles o que dependen económicamente de la agricultura. "Las enfermedades de las plantas, las plagas de insectos y las malezas han aumentado con el desarrollo del monocultivo, y en las plantaciones manejadas intensivamente y manipuladas genéticamente se pierde pronto la diversidad genética", señala Altieri.


¿Cuáles son los riesgos para el hombre? Además de las consecuencias indirectas derivadas de su interacción con otros organismos del ecosistema, nuevos o alterados genéticamente, hay peligros reales a causa de la ingestión de productos transgénicos. Según una encuesta de la Sociedad Internacional de Quimioterapia, realizada entre investigadores de 25 países, el 57% de ellos considera que el riesgo de comercializar sin restricción maíz resistente a antibióticos es "inaceptable".

El organismo encargado de velar por la seguridad de los alimentos y medicinas de los Estados Unidos, la FDA declaró que los industriales deberían vigilar que estos productos "no estén presentes ni en los alimentos ni en los derivados de las nuevas variedades de plantas".

Superbacterias

Investigadores del Instituto Estatal para el Control de Calidad de los Productos Agrícolas, en Holanda, han demostrado que los genes resistentes a antibióticos, introducidos en la comida, pueden "transferir su resistencia a las bacterias existentes en el estómago" y crear "superbacterias" que no pueden ser aniquiladas ni con los antibióticos más potentes.

Alguno de estos hallazgos molestan extraordinariamente a los centros donde se han descubierto, ya que muchos de ellos reciben subvenciones de la industria farmacéutica. Una de las mayores autoridades mundiales en proteínas vegetales, el profesor Arpad Pusztai, fue obligado a abandonar el Instituto Rowett, en Escocia, tras desvelar que la comida alterada genéticamente podría dañar los órganos vitales de las ratas. Otros científicos confirmaron sus hallazgos. Así, el Dr. Vyvyan Howard, de la Universidad de Liverpool, ha señalado que las patatas transgénicas afectan al crecimiento, metabolismo y funciones inmunes de estos animales, con lo que se plantea la duda de si sucederá igual en los seres humanos.





Genes para la salud

Algunos de los organismos modificados genéticamente no están diseñados para producir más o menos baratos, sino para curar enfermedades. Por ejemplo, la Universidad Autónoma de Madrid presento el hallazgo de un gen de origen vegetal para el tratamiento del cáncer.

Las posibilidades terapéuticas de plantas y animales transgénicos parecen cada día mayores. Incluso el tabaco puede convertirse en una fuente importante de hemoglobina si se insertan genes humanos en la planta. De ahí a la sangre vegetal todavía queda un camino que tardará en recorrerse, pero que ya está perfilado.

Como en todas las cosas, lo que es beneficioso o perjudicial se diferencia simplemente por el discernimiento de los seres humanos, el grave problema es que éste, no va siempre acorde con los intereses económicos, ni con otros menos confesables.


Los transgénicos incrementan el uso de pesticidas y no ayudan a combatir el hambre ni la pobreza, según Amigos de la Tierra
La ONG afirma que los cultivos modificados genéticamente "han fracasado al no aportar los grandes beneficios prometidos"
·         13 de febrero de 2008
Los organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos han provocado un incremento masivo del uso de pesticidas y no están solucionando los problemas de hambre y pobreza en el mundo ni incrementando el rendimiento de los cultivos, según concluye un informe de Amigos de la Tierra presentado de forma simultánea en Madrid, Bruselas, Kuala Lumpur (Malasia) y Lagos (Nigeria).
"Los cultivos transgénicos han fracasado al no aportar los grandes beneficios prometidos. En su lugar, nos encontramos que el incremento en el uso de pesticidas provocado por estos cultivos supone una amenaza para el medio ambiente y la población a escala global", explica David Sánchez, responsable de agricultura de Amigos de la Tierra España.
Asimismo, Nnimmo Bassey, coordinador de la campaña de transgénicos de la ONG en Nigeria, asegura que la industria de los OGM "nos dice a los africanos que necesitamos cultivos transgénicos para afrontar las necesidades alimenticias de nuestra población. Pero la mayoría se utilizan para alimentación animal en los países ricos, para la producción de agrocombustibles y ni tan siquiera son más productivos que los cultivos convencionales".
Por su parte, Helen Holder, responsable de la campaña en Europa, advierte de que los transgénicos "no son la solución a los urgentes problemas ambientales y desafíos económicos a los que se enfrentan los agricultores europeos y de los países empobrecidos. Cada vez hay más evidencias de que en todo el mundo los métodos agrícolas más sostenibles proporcionan soluciones reales, al tiempo que desarrollan las economías locales y crean empleo en el medio rural".
¿Quién se beneficia con los transgénicos?
Según el informe de la organización ecologista, que se titula "¿Quién se beneficia con los cultivos transgénicos?", la introducción de estos ha provocado un mayor uso de pesticidas. Así, estudios del Gobierno de Estados Unidos muestran un uso 15 veces superior del herbicida RoundUp (glifosato) entre 1994 y 2005, y otro del Gobierno de Brasil, un aumento de casi un 80% entre 2000 y 2004. Esto tiene como resultado un número cada vez mayor de malas hierbas resistentes al glifosato en todo el mundo, lo que provoca un incremento en los costes de producción de los campesinos y graves impactos ambientales.
Además, el estudio indica que los cultivos transgénicos no solucionan los problemas de hambre o pobreza. De hecho, dice que la mayoría de los productos modificados genéticamente comercializados hasta la fecha se destinan a alimentación animal para la producción de carne en los países ricos, y no para alimentar a la población más pobre.
El informe añade que los transgénicos no tienen mayores rendimientos que otros cultivos. En este sentido, señala que hay estudios que ponen de manifiesto que los cultivos de soja resistente a herbicidas de la multinacional Monsanto son entre un 5% y un 10% menos productivos que los convencionales.
Por último, asegura que la superficie de maíz transgénico en la UE supone menos del 2% de la superficie total cultivada de este producto y que cinco países han prohibido ya el maíz de Monsanto por las cada vez mayores evidencias de su impacto negativo sobre el entorno.


Si los transgénicos no se utilizan para resolver el problema del hambre y además producen efectos negativos para la salud, será mejor prohibirlos. Si atendemos a los comunicados de la Asociación Médica de Estados Unidos, deberíamos asegurarnos que cada uno de nosotros y nosotras estemos bien lejos de la exposición a los pesticidas.
Según dijeron, “existe incertidumbre acerca de los efectos de la exposición prolongada de dosis bajas de pesticidas. Los sistemas de supervisión actuales son inadecuados para definir los riesgos potenciales relacionados con el uso de pesticidas y con enfermedades relacionadas con pesticidas. (…) Teniendo en cuenta estas faltas de datos, es prudente limitar la exposición a pesticidas y usar los pesticidas químicos menos tóxicos o recurrir a alternativas no químicas”. Pero caminamos en el sentido contrario, porque además de la exposición directa que sufren muchas personas, todos acabamos “tragando” alguna clase de pesticidas transportados por los alimentos que contienen transgénicos.
En España hay 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo de maíz transgénico. La contaminación de este maíz a los cultivos convencionales o ecológicos para el consumo humano está demostrada.
En la actualidad, dos de los transgénicos más extendidos llegan, aunque sea en bajas dosis o como residuos, a nuestros platos. Soja bañada de un pesticida llamado glifosato y maíz que incorpora una toxina letal para los insectos. La soja, no la confundamos con la usada en la alimentación asiática, nos llega desde el cono Sur de Latinoamérica y especialmente de Argentina, y su rasgo transgénico la hace inmortal a dicho pesticida, por lo tanto se le riega con esa sustancia. Aunque aquí no consumimos esa soja directamente, es la base de la alimentación de nuestra ganadería intensiva y un ingrediente importante de la comida industrial donde la encontramos como lecitina, un emulgente de las grasas, que se encuentra en la bollería, las salsas, las papillas, etc. ¿Y qué ocurre con los seres humanos que entran en contacto directo con el glifosato como ocurre en muchas poblaciones de esas regiones? Los datos empíricos son claros: malformaciones embrionarias,enfermedades dérmicas, respiratorias y aumento de casos de cáncer.
Y en el laboratorio, cuando se estudia con animales hay ya numerosos y rigurosos estudios muy preocupantes: El Dr. Robert Bellé, Director del Centro Nacional de Investigaciones de Roscoff en Francia, determinó que el glifosato puede inhibir el cese de la reproducción de una célula; el Dr. Dick Ralea de la Universidad de Pittsburg (USA) descubrió que la aplicación de glifosato sobre fuentes de agua con anfibios en desarrollo, destruía el 70% de la biodiversidad de anfibios y el 86% en renacuajos; investigadores oncológicos suecos informaron en el Journal of American Cancer Society de una estrecha relación entre Linfoma No Hodgkin (un tipo de cáncer) y el glifosato; y, por último, los más conocidos estudios dirigidos por el Dr. Gilles-Eric Seralini, de la Universidad de Caen en Francia y asesor de la Comisión Europea, donde demuestra que tal sustancia produce la muerte de las células embrionarias, placentarias y del cordón umbilical, dando origen a malformaciones, teratogénesis y tumores.
El mismo Dr. Seralini alerta en un reciente estudio publicado en International Journal of Biological Science sobre qué le pasa a los animales de experimentación alimentados con maíz con las toxinas Bt antes mencionadas: a los tres meses en los análisis de sangre encuentra un aumento de grasa en sangre (del 20% al 40%), de azúcar (10%) y problemas de riñones y de hígado. Y este maíz, aunque también sólo está aprobado para alimentar ganado, lo tenemos más cerca.

¿Y qué ocurre con los seres humanos que entran en contacto directo con el glifosato como ocurre en muchas poblaciones de esas regiones? Los datos empíricos son claros: malformaciones embrionarias, enfermedades dérmicas, respiratorias y aumento de casos de cáncer.
En España hay 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo de maíz transgénico. La contaminación de este maíz a los cultivos convencionales o ecológicos para el consumo humano está demostrada.
Y ahora la Comisión Europea ha aprobado un nuevo cultivo transgénico, la patata. Al igual que el maíz y la soja (mayoritariamente de Monsanto al igual que el glifosato requerido) se trata de un cultivo para usos industriales y piensos. Basf, propietaria de la frankenpatata, aspira a ganar unos 20 millones de euros al año. Esta variedad lleva lleva genes resistentes a los antibióticos. Si entran en la cadena alimentaria, favorecerán la creación de resistencia de las bacterias a esos antibióticos. Y perderemos un recurso médico.
A medida que los transgénicos avanzan, desaparecen las pequeñas fincas productoras de alimentos diversos y de calidad. ¿Son los transgénicos la solución contra el hambre? Pues si no están destinados para el uso humano, está claro que no. Y si cuando nos los comemos nos pasa como a los ratoncitos, ¿por qué no se prohíben? ¿Nuestra mesa está gobernada por Monsanto, Basf y compañía? www.ecoportal.net
Gustavo Duch Guillot. Autor de “Lo que hay que comer”. Miembro de Veterinarios Sin Fronteras. CCS.




Revista Fusión





http://www.proyectopv.org/1-verdad/alimentostrang.htm


VER EN EL  APARTADO COSAS QUE NO NOS CUENTAN  LA ENTRADA SIGUIENTE DEL TEMA: "ENTREVISTA CON LA DOCTORA ELENA ALVAREZ BULLYA (GENETISTA MOLECULAR, MEXICANA) SOBRE LOS TRANSGENICOS."

domingo, 12 de octubre de 2014

GENERALIDADES EN BASE A ESTUDIOS DE LOS ALIMENTOS TRANSGENICOS. (MODIFICADOS GENETICAMENTE). PARTE 2.

REPASAMOS SEGUN DIVERSOS ESTUDIOS PARTICULARES LAS CARACTERISTICAS Y EL PORQUE DE LOS ALIMENTOS TRANSGENICOS.





SABE USTED QUE SON ALIMENTOS TRANSGÉNICOS 
(AMG Ó OMG)

Por:  Joaquín Velásquez Álvarez, NMD, AMD, CPG, NL
Catedrático Asociado en Salud de la Universidad Interamericana de P. R.
            Expresidente Asociación de Naturópatas de P. R.
Presidente Confederación Internacional de Medicinas Alternativas de América (CIMA)
             

Introducción:

Definiciones:

Alimentos o productos transgénicos: son aquellos que han sido manipulados genéticamente, mediante ingeniería genética.

Ingeniería Genética: es un conjunto de técnicas bioquímicas que permite aislar material genético (secuencias de ADN y  ARN) separándolo o insertándolo dentro de un genoma de otro organismo. Los ingenieros Genéticos pueden “recortar y pegar” genes alterando así artificialmente los genomas  de diferentes organismos. A los productos de estas manipulaciones son a los que se les llama “Organismos Transgénicos” 

Todavía no sabemos los daños que estos nos puedan causar, porque hasta la fecha no tenemos suficientes estudios independientes, que puedan demostrar lo mismo que han señalado las grandes multinacionales (4 grandes corporaciones que controlan el 85% del comercio mundial de los cereales y 10 empresas agroquímicas del mundo controlan el 91% de su mercado, y ahora se hacen llamar “Compañías de Ciencias de la Vida”, las siete gigantas: 1.  Syngenta (Novartis y AstraZeneca), 2. Monsanto/Pharmacia, 3. Aventis (adquirida por
Bayer en el otoño del 2001, 4. DuPont, 5. Dow, 6. Bayer y 7. BASF (1, 2 y 3)




Por que son las únicas entidades que dicen que han hecho estudios de investigación y que ellos son excelentes para mitigar el hambre a los países pobres. ¿Porque no se han hecho estudios independientes? ¡Por estas compañía multinacionales que tienen el monopolio a nivel internacional no dan acceso a la información!. 

Además sabemos que tienen los medios económicos para entrar a los partidos políticos, instituciones gubernamentales, organizaciones profesionales, profesionales de la salud, y científicos, por ello la información  que llega al pueblo es muy contradictoria, hasta que no se de la información correcta por las autoridades competentes y los medios de comunicación de cada país y con estudios independientes a las multinacionales que defienden sus intereses, seguirá la confusión como se ven en las tertulias del tema, en nuestras calles y grupos de profesionales de la salud.

Mientras tanto estos “alimentos” están en los supermercados y los estamos consumiendo sin tener la información, ni el conocimiento de los verdaderos efectos sobre la salud del ser humano y el medio ambiente que pueden ser irreversibles.  

Los alimentos que han sido modificados genéticamente hasta ahora son : 
maíz, soya, uvas, salmón, arroz, tomate, colza. Las cuatro semillas comercialmente a nivel mundial son: maíz, Soya, algodón y colza desarrolladas y distribuidas por una sola compañía “La multinacional Monsanto” 

Historia de los transgénicos

Los cultivos de semillas modificadas genéticamente dan comienzo en la década de los 80, la primera cosecha transgénica comercialmente fue el tabaco y se recogió en 1992 en China.

Los agricultores comenzaron a sembrar semillas transgénicas en Estados Unidos de Norte América, en 1994 y en 1996 en otros países como: Canadá y Argentina.


Para el 1995 se utilizaban doscientas mil (200.000) hectáreas seis años más tarde (2001) se estaban utilizando 52.6 millones de hectáreas. Estados Unidos es el mayor productor de elementos agrícolas modificados genéticamente, con el
68% de la cosecha transgénica mundial, Argentina, con el 22%,  Canadá con el 6% y China con el 3% para un total de 99% con tan sólo cuatro países y dominados por una sola compañía “Monsanto”.

Productos y/o alimentos transgénicos que están disponibles actualmente (fuente FAO) (4)

Maíz, soya, algodón, escherillia coli K-12 y claveles

Selección de OMG  que se estaban elaborando al 2001 (fuente FAO (4)):

Uvas, tilapías, álamos, salmón, eucalipto, arroz y ovejas.




Estudios de Investigación Independientes

1.    La (BMA) Britsh Medical Association, mostró en un documento reciente su preocupación por el aumento de la vulnerabilidad de las personas a los antibióticos debido a la creación reciente de genes resistentes a los mismos, también resalta el incremento de alergias y a la aparición de
nuevas enfermedades, como consecuencia del consumo de alimentos transgénicos. (5)

2.    España es el país de la Unión Europea que más maíz transgénico cultiva, el cual su características mayor es su resistencia a  herbicidas, con efecto insecticida y resistente al antibiótico “Ampicilina”, los países que consumen productos importados de España sin saberlo están consumiendo muchos derivados de este maíz. Creándose una vulnerabilidad a los antibióticos.

3.    En Estados Unidos desde 1996 se esta manipulando la soya desde entonces se han estado incorporando a diversos productos como galletas, yogures, pan, helados, chocolates, dulces de leche, compotas de bebé, dulces de bebé, etc. Cuando leemos las etiquetas de muchos productos comestibles vemos entre los ingredientes: “aceite de soya parcialmente hidrogenado”, (como sabemos que esta soya  no fue modificada genéticamente). 

4.    La Universidad de Cornell,  USA, en investigaciones científicas de laboratorio, alimentaron larvas de mariposa Monarca con hojas de Lechetrezna (asclepias syriaca) una mala hierba de acuerdo a los agricultores que crece junto a los campos del maíz impregnadas de polen de maíz Bt y como resultado envenenamiento. En 48 horas perecieron más del 50% de los ejemplares, mientras que los insectos control  sobrevivieron en su totalidad (6)

5.    Estudios similares realizados por entomólogos de la Universidad Estatal de Iowa, arrojaron altas tasas de mortalidad: el 19% de las larvas alimentadas con hojas procedentes de campos de maíz Bt con concentraciones de polen natural de este maíz, murieron en 48 horas, en comparación de cero (0) muertes de los insectos control. (7)
 
6.    Katz, Hans-Heinrich y su grupo de investigación de la Universidad Alemana de Jena, tras cuatro años de estudio (1996 al 2000) con abejas en campos experimentales de colza transgénica, por primera vez se constata que en condiciones naturales la transferencia horizontal de transgénes de la planta manipulada a hongos y bacterias en el tracto digestivo de abajas productoras de miel. Este estudio se dio a conocer por varios medios informativos(8-9-10-11)

7.    La Comisión para OMG y Bioseguridad del Gobierno Mexicano, anuncio que había detectado contaminación genética de variedades indígenas de maíz procedente de maíces transgénicos importados de Estados Unidos, muestras de maíz procedente de 22 localidades en el Estado de Oxaca revelaron en 15 de ellas contaminación genética procedente de maíces transgénicos  importados de Estados Unidos para su consumo alimentario.(12)

 Por lo tanto los efectos ecológicos y humanos de cosechas transgénicas insecticidas deben ser evaluadas con mucho más rigor antes que salgan al mercado para consumo de animales y seres humanos
             
Los productos o alimentos modificados o manipulados genéticamente, además de producir  problemas de salud al ser humano, también producirán  problemas al medio ambiente, a la biodiversidad, a la agricultura. A la luz de todos estos riesgos podemos añadir todos los que nos han ocasionado los: aditivos, preservativos colorantes y sabores artificiales, antibióticos, hormonas, metales pesados, y otros contaminantes modernos. No sabemos a ciencia cierta de todos los problemas que estos alimentos transgénicos nos puedan ocasionar.

Daños eventuales de los transgénicos

1.    Ecosistemas agrícolas: Aparición de resistencias, malezas que después de un tiempo se harán resistentes a los herbicidas y a los controles biológicos adquiridos. Por otra parte también los cultivos Bt pueden  ser victimas de la aparición de resistencia a las plagas, en experimentos se ha demostrado que varias especies han desarrollado sus propias defensas o resistencia a la toxina Bt. La universidad de Melbourme USA estudiaron la aparición de una polilla del algodón y predicen que el fenómeno representa un verdadero problema dentro de unos cuantos años si se generaliza el cultivo del algodón Bt.(12)
2.    El rendimiento: En estudios de la escuela de Agronomía de la Universidad de Wisconsin, comparó los rendimiento de 12 estados donde se cultivan el 80%  de la soya de los Estados Unidos, y demostró que en promedio, los rendimiento de la soya RR de Monsanto modificada  genéticamente el rendimiento era de un 4% inferior a  las variedades convencionales. (13 y 14)
3.    Contaminación Genética: Al tratarse de seres vivos, los organismos modificados pueden trasmitir sus transgénesis a otros organismos, bien por cruce con especies emparentadas o bien por otros mecanismos (transferencia horizontal de genes a través de la mediación de vectores). Estas contaminaciones pueden afectar tanto a cultivos convencionales como a plantas y animales como lo demuestra la agencia Europea para el medio ambiente, como la dispersión de los genes mediante el polen de seis cultivos: colza , remolacha azucarera, patata, maíz, trigo y cebada son peligrosos por la transferencia.(15)
4.    Alergias: Uno de los mayores riesgo para la salud de los alimentos transgénicos es la aparición de nuevas alergias. En estos alimentos se introducen en la cadena alimentaría nuevas proteínas que nunca antes habíamos consumido. Siendo uno de ellos el maíz transgénico desarrollado por la compañía Aventis. Este maíz se encontró en la
cadena alimentaría humana cuando estaba autorizado únicamente para consumo animal en E.U. y desde este descubrimiento; la EPA
(Administración para el control del ambiente en USA) desautorizó su uso para consumo humano(17)
5.    Resistencia hacia los antibióticos: Una de las técnicas utilizadas en los laboratorios para comprobar el éxito de la modificaciones genéticas es la inserción de un gen resistente  a un antibiótico. Todas la plantas tratadas y comercializadas en la actualidad tiene esta característica. Los riegos en este caso residen en la aparición de resistencia de bacterias patógenas para el ser humano a los antibióticos que utilizamos al momento de combatirlas en una infección.

Por lo tanto debemos crear conciencia y exigir  la regulación de su comercialización ya que se han analizado durante los últimos cinco años en diferentes países, porque para los años 1998-1999 el ex -presidente Bush  padre aprobó la manipulación genética de los alimentos especialmente en el tomate.




Los siete puntos mas importantes que se han estado discutiendo en diferentes cumbres sobre este tema son:






        
     1.   Precaución: Como todavía se desconocen los efectos secundarios al medio ambiente a mediano y largo plazo de liberar estos organismos transgénicos al medio ambiente y a la cadena alimentaría, las comunidades o países consideran: que hasta no tener suficientes estudios indispensables que les permita determinar sus efectos a la salud y medio ambiente de sus comunidades, estos no podrán tomar una acción al respecto.  Esto los podremos ver en los próximos veinte años como a pasado con los: aditivos, preservativos, edulcorantes (Aspartame), colorantes y sabores artificiales, hormonas (Telarquia), antibióticos,  etc., y después, que va a pasar. 

2.  Principio de consentimiento: Es el derecho que tanto el ser humano o consumidor como los países que van a recibir o importar alimento transgénicos de examinar por adelantado sus potenciales consecuencias para aprobar o no el consumo e importación para sus comunidades.
3.  Cobertura: La gran cantidad de países con esta tecnología rechazan el protocolo de bioseguridad que regulan y promueven los organismos vivos modificados (transgénicos) y sus derivados para uso industrial,  alimentación humana y animal.
4. Indemnización: Es importante asegurar la indemnización y compensación por eventuales daños ocasionados al ambiente, a la producción agrícola y a la salud humana.
5.   Etiquetado y separado: Estos productos deben advertir en las etiquetas  que se trata de productos transgénicos, ya que es posible que usted los este consumiendo  y no saberlo, como en años anteriores con los productos industrializados (que tienen eliminadores de grasa de motores, limpiadores de cemento, triclosan (carcinógeno derivado del agente naranja) y usted lo desconocía. 
 6.  Relación de convenios Internacionales: La idea es que no sea un sólo país el que expida una reglamentación sino que entre varios logren acordar convenios a nivel  internacional. 
 7. Países que no tienen en cuenta estos aspectos: Estados Unidos es el mayor productor y exportador de productos transgénicos y no ha ratificado el convenio sobre biodiversidad.

Bibliografía

1.            AGROW (2001), World crop.  Protection News,  “Top seven agrochemical companies in 2000”, 5 de Enero, 2 de Marzo,  y 13 de abril
2.            PANUPS (2001) Pesticide Action Networks Update Service, “Top seven agrochemical companies in 2000”, 24 de mayo.
3.            ETC (2001) “Globalization, Inc. De julio/agosto
4.            FAO. (2001) Los OMG, los consumidores, la inocuidad de los alimentos y el medio ambiente, Fao, Roma.
5.            Britsh Medical Asociation (1999), Board of Science and Education, The impact of genetic Modification on Agriculture, Food and Health, Mayo
6.            Losey, J y otros, (1999), transgenic pollen harms monarch larvae, Nature, vol. 399, 20 de mayo
7.            Hanssen L.C y Obriycki J., (2000), Field deposition of Bt transgenic corn pollen: letal effects on the monarch butter-flies, Oecologia, DOI 2000.
8.            Genet mail out 9-2000, 16 de junio de 2000
9.            Galan L. (2000) ¿Quién teme a la Biotecnología?, El país 29 de mayo, pág 38    
10.         EU-Okonews (2000), julio 
11.         Biodiversidad, (2000) 24 de julio, pág 36
12.         Comisión para OMG de México, y Plant Breeding News, (2001), transgenic contamination of landrace of corn, 129 30 de septiembre
13.         Gahan L.J., y otros, (2001) Identification of a gene associated with Bt resístanse in heliothis virecens, Science, Vol. 293, No.5531
14.         Greenpeace (2001)Serious genetic contamination revealed in mexican maize, comunicado de prensa del 27 septiembte.
15.         Holzman, D. (1999), Agriculture Biotechnology; Reports Leads Debate  on benefits of transgenic corn, soybean crops, Genetic Engeneering News, vol. 19 No.8, 
16.         European Enviroment Agensy (2002), Genetically Modified organisms (GMOs) The significancof gene flow through pollen transfer.
17.         Pengue W. A. (2000) Cultivos transgenicos ¿Hacia donde vamos?, Edit.
UNESCO.

VER EN EL APARTADO COSAS QUE AFECTAN LA SALUD LA ENTRADA SIGUIENTE DEL TEMA: "LA FALACIA DE LOS ALIMENTOS TRANSGENICOS."